Hace un par de años, escribí un artículo en este blog sobre El Acre de la Muerte, una instalación forense en la Universidad de Tennessee (a la que llaman también “La Granja de Cuerpos”) cuyo único objetivo es investigar lo que sucede con los cuerpos humanos tras la muerte: La forma en que se descomponen, cómo los afecta la temperatura, los bichos que se alimentan de ellos y, en general, todo aquello que puede pasarle a un cadáver tras la muerte.
El creador de un proyecto tan “interesante” es el Dr. Bill Bass, un pionero en su campo y cuyas investigaciones han ayudado de forma inigualable a los profesionales de las ciencias forenses, quienes usan los conocimientos generados por Bass y sus ayudantes para resolver crímenes. Es difícil leer un libro de Medicina Forense que no incluya decenas (o cientos) de referencias al trabajo de Bass.
Bueno, pues además de haber escrito cientos de artículos científicos y varios libros sobre la materia, el Dr. Bass ha incursionado en el terreno de la ficción con un éxito arrollador.
Sus novelas son mitad reales y mitad ficción, ya que muchos de los casos que relata en ellas sucedieron efectivamente y están basados en investigaciones que el Dr. Bill Bass ha realizado. El personaje principal (un autorretrato de Bass) se llama Bill Brockton y es, igual que su creador, un antropólogo forense (al estilo de las novelas de Kathy Reichs, cuyos libros sirvieron de base para la serie de televisión Bones) que investiga y resuelve casos mediante sus conocimientos científicos, pero que se muestra humano, falible y hasta ingenuo. Un personaje muy atractivo.
Otra cosa curiosa sobre las novelas de Bass es que las escribe en conjunción con el escritor Jon Jefferson y, para dar crédito a su colaborador, ha creado el pseudónimo Jefferson Bass (Jon Jefferson + Bill Bass).
The Devil’s Bones es la tercera de las cuatro novelas que ha escrito esta pareja, y recientemente he terminado de leerla. Por desgracia, parece que ninguno de sus libros ha sido traducido al español, pero si se llevan bien con el inglés y les gustan las historias tipo CSI, deben leer este libro. No son muchas las ocasiones en las que la principal autoridad mundial en la materia crea, además de sesudos papers, apasionantes relatos policiacos en los que, además de divertirnos, aprendemos una que otra cosa.



