Una jarra hecha especialmente para la leche, y para proporcionar a su dueño toda la experiencia “vacuna” al servirla en los vasos. Sólo falta que tenga una pequeña bocina que diga “¡Muuu!” al levantarla de la mesa, como esas tazas musicales que estuvieron de moda hace unos años.
No sé si la compraría, pero en todo caso el precio es más o menos razonable (22 dólares) y, seguramente, impresionaríamos a más de uno… aunque habrá quien encuentre este producto de mal gusto.



