Cortarse las venas es uno de los métodos más conocidos (y menos efectivos) de suicidio. Las técnicas varían, pero el objetivo es el mismo, aunque definitivamente no se resuelve nada con esto.
La imagen, de todas formas, no es muy precisa, anatómicamente hablando, pero uno nunca sabe: Las cosas pueden salir mal (o demasiado bien).
Mejor no arriesgarse.
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