Si hiciéramos una analogía con los automóviles, éste podría ser la limusina de los caballos. Claro que seguramente se trata de un caballo detrás de otro, pero si nos dejamos llevar un momento por la imaginación, la escena resulta bastante divertida. Eso sí, este caballito debe precisar unas patas intermedias para soportar el enorme peso de un lomo tan largo, pero seguramente podría llevar a una familia entera a cuestas.
Caballo largo… muy largo
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