Una excelente pintura de Mark Ryden, algo grotesca pero que, por lo menos a mí, me hizo reír un buen rato. No cabe duda de que este artista tiene un punto de vista bastante ácido y crítico sobre los valores y modelos no sólo de la juventud, sino de los mismos niños. A ellos es fácil engañarlos… el problema es que algunos crecen y jamás perciben el engaño, la trampa.
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