Yo no era más estudioso de lo que era de sociable y energético. Estaba cansado del trabajo escolar y no podía ver el menor uso en el estudio. Mi madre tenía que forzarme a hacer la tarea. Trataba fuertemente de motivarme. Cada vez que yo protestaba, me daba una perorata, estimulándome y asegurándome que si obtenía una buena educación podría llegar a ser un oficial gubernamental. Yo había pensado acerca de esta posibilidad.
-¿Un oficial de que rango? -le pregunté.
- De cualquier rango -respondió- del menor al mayor. ¿Por qué? Si una persona es talentosa puede llegar a ser Primer Ministro.
-Y después que llega a ser Primer Ministro, ¿entonces qué? -Pregunté.
Ella dijo:
-Entonces se puede retirar.
Pensé que podía ganar este argumento.
-Bien -le dije- ¿Cuál es la razón de trabajar tan arduamente toda mi vida para obtener una alta posición si me voy a retirar cuando alcance la meta?
Han Shan, Autobiografía y máximas, s. XVI




