Un hombre estaba reparando el techo de metal de su casa en Port Macquarie, en New South Wales e intentaba soldarlo, pero los tanques de acetileno que estaba usando no dejaban de rodar, entorpeciendo su trabajo.
Se le ocurrió que podía soldarlos al techo para que dejaran de moverse y eso fue lo último que hizo en su vida. No quedó mucho del techo ni del hombre, ya que los tanques explotaron, matándolo de inmediato.
Premio Darwin: Concedido
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Los premios Darwin se otorgan a las personas lo suficientemente estúpidas como para morir en situaciones de riesgo provocadas por su poca inteligencia, pero cuya eliminación del mundo de los vivos impide que los genes de su estupidez se sigan transmitiendo.



