¡Jesús Mil Veces!, solía decir mi madre cuando algo la sorprendía, y las mismas palabras me vinieron a la mente cuando vi este disfraz de “Vadercito” para bebé. No cabe duda que el geekismo, el frikismo o el fanatismo (como quieran llamarle), tiene sus víctimas más propicias en los bebés y en las mascotas. Je, je.
Pero a pesar de todo no puedo parar de reírme y de reconocer que el disfraz está genial. Es un pequeño acto de abuso pero… ¡qué más da!
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