Premios Darwin: De regreso al desierto

by Andrés Borbón on 13 October, 2009

in Anécdotas

desierto

(27 de julio del 2005, California, Estados Unidos)

Robert, de 35 años, estaba ansioso por hallarse entre los nudistas que se reunían en un campamento de Palm Springs, en una zona de Death Valley, donde las temperaturas podían llegar a superar los 40 grados centígrados.

El camino que eligió Robert era difícil pero transitable, aunque solitario. Todo iba bien hasta que se internó en una zona de salinas cuya superficie parecía sólida pero que debajo tenía un fondo lodoso. Su camioneta VW avanzó unos metros y se quedó estancada en el lodo de las salinas.

Robert estaba a millas de cualquier parte, rodeado por los esqueletos de animales que habían muerto en el lugar, pero tenía mucha agua, así que esperó a que alguien pasara y le ayudara, pero transcurrieron seis días y no vio un alma, así que abandonó su vehículo y comenzó a caminar.

Para su fortuna, estaba terminándose su última botella de agua cuando llegó la ayuda en forma de un grupo de chicas británicas de 14 años que practicaban maniobras de rescate. Robert estaba tan contento que lloraba histéricamente. Las chicas lo llevaron a la estación más cercana, a 80 millas del lugar y él besó el suelo en señal gratitud.

Pero la historia no termina aquí.

En la cercana ciudad de Bishop, halló a alguien que le ayudara a sacar su automóvil de donde se había quedado atorado, pero el coche tenía problemas mecánicos, además de dos llantas pinchadas, así que regresó, compró las refacciones y consiguió que alguien lo acercara nuevamente al lugar. Una pareja tomó un camino poco familiar para él y lo dejó a 15 millas del campamento de Palm Springs

El plan de Robert era llegar al campamento y buscar quién arreglara su vehículo, así que amontonó las refacciones y comenzó a caminar. Su cuerpo fue hallado tres días después sin un mapa, un GPS o siquiera agua. Las autoridades consideraron que habrá caminado unos 10 kilómetros antes de internarse en el desierto en busca de agua la cual, evidentemente, no encontró.

No cabe duda: El que persevera, alcanza.

Premio Darwin: Concedido

***

Los premios Darwin se otorgan a las personas lo suficientemente estúpidas como para morir en situaciones de riesgo provocadas por su poca inteligencia, pero cuya eliminación del mundo de los vivos impide que los genes de su estupidez se sigan transmitiendo.

fuente

Otros Artículos Relacionados

Leave a Comment

Política de Comentarios

Previous post:

Next post: