Pobre árbol, la verdad. Sé que las plantas son capaces de sentir dolor, aunque desconozco la forma en que lo vivan o lo interpreten, pero seguramente esta árbol no debe estársela pasando nada bien mientras sus ramas quedan atrapadas entre unos cables de alta tensión y sufren una lenta, prolongada y escalofriante electrocución.
A mitad del video me daban ganas de gritar: ¡Ya! ¡Paren esa tortura! Je, je. Pobre arbolito, mejor lo hubieran amputado (perdón, quise decir: podado).
Duración del video: 1:57 minutos



