En México tendemos a utilizar mucho los diminutivos. Es una forma (no sé si eficaz) de suavizar un poco las cosas. Una especie de eufemismo implícito en la palabra. Por eso he titulado este post como “Bebés gorditos”, ya que “Bebés gordos” o “Bebés obesos” me suena feo a mis oídos mexicanos y, honestamente, encuentro adorables a estas criaturas, aunque estén algo pasados de peso.
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