Un poco cruel, pero a alguien se le ha ocurrido la idea de diseccionar al hombre de jengibre, ése curioso personaje tan querido para la mayoría de nosotros. El resultado salta a la vista: Monstruoso. Je, je. Bueno, afortunadamente los muñecos de jengibre en realidad no sufren cuando los cortan con un bisturí ni cuando les amputamos una pierna de un mordisco ¿o sí?




