En el banquete de bodas de Tetis y Peleo, Apolo se levantó para felicitar a los esposos. Los proclamó dichosos a causa del hijo que de su unión nacería. Jamás -dijo- le alcanzará la enfermedad y su existencia será larga… Y mientras Aquiles crecía, admirado por toda la Tesalia, Tetis guardaba en su memoria las promesas del dios… Pero un día sobrevinieron unos viejos portadores de noticias y anunciaron la muerte de Aquiles delante de Troya. Y Tetis desgarró sus vestiduras de púrpura; se arrancó y pisoteó sus pulseras y anillos… ¿Dónde estaba el dios profeta mientras degollaban a Aquiles en la flor de la edad? Y los ancianos le respondieron que Apolo en persona había bajado a Troya y que, asociándose con los troyanos, había matado a Aquiles.
Konstantinos Kavafis, Poemas
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