(7 de enero del 2004, Croacia)
Los inviernos en Europa del Este son bastante duros y a Zlatko, de 52 años, le estaba tocando vivir uno particularmente intenso en su ciudad, cerca de Zagreb. Las temperaturas cayeron tanto que su automóvil (un Opel Kadett), cayó víctima del frío y se rehusaba a arrancar.
Tras meditarlo, llegó a la conclusión de que el motor debía estar congelado, y recordó los tiempos en que se defendía del abrumador frío croata junto a una fogata. Así pues, creyó tener la solución a su problema: Encender una fogata para calentar el motor de su Opel.
Zlatko reunió algunos viejos periódicos, los metió debajo del motor y les prendió fuego. Mientras esperaba a que el motor se calentara, decidió dar una caminata. Una ocurrencia afortunada, pues segundos después su amado auto explotaba en una bola de fuego que seguramente lo habría matado.
Después de lamentarse por la destrucción de su amado auto, decidió que probablemente había utilizado demasiado papel.
Premio Darwin: Denegado (Pero vaya que se lo merecía)
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Los premios Darwin se otorgan a las personas lo suficientemente estúpidas como para morir en situaciones de riesgo provocadas por su poca inteligencia, pero cuya eliminación del mundo de los vivos impide que los genes de su estupidez se sigan transmitiendo.
Imagen traducida por Andrés Borbón del original de: Peter McDonnell



