Como puede verse en las fotografías, se trata de un murciélago descomunal. Mis escasos conocimientos de zoología me impiden siquiera adivinar a qué especie pertenece, y si es un fake o algo real. Sin embargo, no cabe duda de que se trata de una bestia que no me gustaría tener revoloteando sobre mi cabeza, aunque como se ve en las fotografías, se alimenta de frutas y no de sangre, como los vampiros.
Por lo que se ve, la dueña de esta “belleza” se halla muy a gusto con él, y hasta se atreve a cargarlo con sus propias manos. No sé por qué, pero nunca me han agradado los murciélagos, a pesar de que la mayor parte de las especies son inofensivas. Me dan, como dicen por ahí, “repeluz”.
He tenido perros muchos más pequeños que esta “cosa”.
Tal vez nuestro buen amigo Ben sepa de qué se trata. Doctor, ¿alguna idea?
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