(28 de julio de 1999, Madrid, España)
Un ciudadano español se recuperó en un hospital tras dos intentos suicidas consecutivos. El hombre, de 38 años, primero saltó desde su apartamento en el tercer piso, pero falló en morir cuando golpeó el suelo tras la caída. Molesto, regresó a su apartamento y se cortó la garganta con un cuchillo. Afortunadamente para él (o tal vez no tanto), los vecinos llamaron a los servicios de emergencia y lo llevaron al hospital donde los médicos pudieron salvarle la vida.
Alguna vez, uno de los comentaristas preguntaba si los suicidas son candidatos a los Premios Darwin, y la respuesta es No. Sin embargo, éste individuo fue tan torpe e ineficaz (por no decir estúpido) para terminar con su vida que bien merece una oportunidad.
Premio Darwin: Denegado (Mención Honorífica)
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Los premios Darwin se otorgan a las personas lo suficientemente estúpidas como para morir en situaciones de riesgo provocadas por su poca inteligencia, pero cuya eliminación del mundo de los vivos impide que los genes de su estupidez se sigan transmitiendo.
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