Este buen perrito ha decidido hacer honor a su larga tradición, pero como no había alpinistas congelados qué rescatar, ha optado por otra modalidad de salvamento, y vaya que se lo ha de estar agradeciendo su dueño.
San Bernardo al rescate
Previous post: Nunca te des por vencido 2
Next post: Máscaras hechas con rollos de papel de baño



