La humilde engrapadora tiene un origen más o menos reciente, aunque existían otros métodos antiguos para mantener unidas las hojas de papel que incluían listones y ceras, así como simples clavos.
Fue en 1866 cuando se patentó la primera engrapadora. El problema era que esta máquina introducía la grapa, pero no la doblaba, lo cual tenía que hacerse a mano. Otro inconveniente era que sólo podía contener una grapa a la vez. En 1879 la compañía McGill inventó una engrapadora que doblaba los extremos de la grapa, aunque aún tenía un depósito con capacidad para una sola grapa, por lo que no era muy práctica.
En 1895, la compañía Hotchkiss diseñó una engrapadora muy semejante a la moderna, con una tira de grapas que podían ser colocadas una tras otra, aunque tenía dos inconvenientes: Se requería un golpe realmente fuerte para desprender la grapa de las demás y cargarla tomaba varios minutos.
Finalmente, en 1937, la compañía Swingline creó la “Swingline Speed Stapler No. 3”, cuyo mecanismo de carga es idéntico al actual y que podía ser manejada con poca fuerza, haciendo del engrapado algo sencillo y práctico. Cabe destacar que las engrapadoras actuales difieren poco de ésta y que las mayores modificaciones se han hecho en la estética, no en el mecanismo.
Resumido de: Mental Floss



