Hay una especie de fauna virtual que va creciendo como la espuma. No son bloggers, no son chatters, no son tan aficionados a las otras redes sociales ni tampoco viven en el mundo del email (aunque pueden tener uno o varios de estos intereses también).
Son los “Twitters” o “Twiteros”.
Sin embargo, la paranoia y el éxito en Twitter no se llevan muy bien que digamos, como nos lo muestra, genialmente (como siempre), este cartón de Alberto Montt:
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