Charles Bukowski
La senda del perdedor (1982)
Editorial Anagrama
ISBN: 9788433914699
288 Páginas
(Ésta de una colaboración de Emy Kpitol, bukowskiana de corazón y a quien le debo el haber descubierto a este autor pues tuvo la gentileza de obsequiarme este mismo libro con motivo de mi cumpleaños hace ya algunos junios así que, ¿quién mejor que ella para hablar de Bukowski?)
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Hace algunos años, curioseando en una librería, me topé con los libros de Charles Bukowski. Al principio, el leer los títulos de sus libros me hacía pensar que alguien se había robado el diario del mismísimo demonio y había publicado sus intimidades. Después de unas hojeadas disimuladas, me decidí a comprar el libro que tuviera el título más decente (no fueran a pensar que era una depravada). Tarde se me hizo para empezar a leer La Senda del Perdedor.
Desde la primerísima hoja y sin avisos ni explicaciones, Bukowski nos invita a sus primeros recuerdos. Manteniendo la narración en primera persona y sin abusar de descripciones meticulosas, tiene cuidado en dar los detalles suficientes para captar el contexto. No abunda mucho en sus emociones y se limita a describir los hechos, confiando en que la inteligencia del lector le permitirá sacar sus propias conclusiones. Nos introduce entonces a la agresividad del padre y a la nulidad de la madre, quienes comparten un mundo de apariencias y descalificaciones. En sus años escolares se descubre diferente del resto de los niños, quienes lo consideraban loco. La adolescencia sólo empeoró las cosas al verse afectado por un grave acné. Con pluma certera y cruda, aborda con entereza uno de los episodios más dolorosos de su juventud: el despertar de su sexualidad y la imposibilidad de ejercerla. Las chicas, antes difíciles de alcanzar, se han vuelto imposibles. Se intuye entonces la consolidación de una timidez que ya nunca lo abandonaría. Sin victimizarse, descubre que una careta de chico malo le da el valor para echar vistazos a un buen par de piernas, de las cuales sería siempre gran admirador. Prefirió entonces ser temido a ser despreciado y usó la careta tanto como necesitó sobrevivir.
Casi sin proponérselo, acaba refugiándose en una biblioteca, donde narra la influencia que tuvieron ciertos autores en sus primordios como escritor. Sin mencionarlo literalmente, Bukowski sugiere el origen de su alter ego “Henry Chinaski”, protagonista del resto de sus obras. A través de sus 58 episodios breves, forja la empatía del lector con esta imagen de hombre rudo, irrespetuoso, cínico y sucio.
Sin perder el corrosivo estilo bukowskiano, La senda del Perdedor contrasta de inmediato con el resto de sus libros, los cuales (aunque autobiográficos), son protagonizados por su careta Chinaski.
Se trata pues, del cuarto y más triste libro del escritor maldito, dedicado a su infancia y juventud, en el que se permitió ser honesto, dejar a un lado la careta y mirar valientemente al pasado.
Siendo un excelente libro, releerlo es siempre un placer y terminarlo, un lamento. Sólo puedo concluir que se trata de una obra indispensable para entender a Bukowski más allá de sus “sucios” relatos.
Titulándose originalmente “Ham on Rye”, es, según las palabras del mismo autor, el libro que más tiempo le tomó escribir, el que más trabajo significó. Sin duda un imperdible.
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