Flashbacks: Patada en el culo

by Andrés Borbón on 3 August, 2009

in Flashbacks

bald Esa patada en el culo de verdad me dolió.

Tenía 18 años y desperté sobresaltado. Miré el reloj y dije: “Puta madre”. Eran las 6:30. Me encajé los vaqueros, una camiseta blanca, los zapatos y salí corriendo de la casa como alma que lleva el diablo.

Era sábado, y tenía que llegar al Campo Militar No. 1 antes de las 7 o me arrestarían, y eso significaba quedarse hasta las 6 de la tarde llenando una alberca a escupitajos, contando las hojas de un árbol o acarreando madera de un lado a otro bajo la mirada enrojecida de un soldado con muy mal humor.

Cumplía el Servicio Militar. Un año de tortura sabatina. Como si la semana entera en la universidad no fuera suficiente.

Llegué a tiempo y hacía un frío que calaba hasta el tuétano, pero más valía no quejarse porque el Sargento (era un cabo) decía que el frío era psicológico. A quien no le creía lo ponía a correr hasta que vomitaba por el esfuerzo para convencerlo de su teoría.

Nos formaron y, de inmediato, su mirada se dirigió a mí. Entrecerró los ojillos achinados y me miró desde su metro cincuenta con cara de satisfacción. De malévola satisfacción.

Gritó a un soldado: “¡Me llevan a este cabrón a la peluquería y que lo rapen!” Entonces recordé: Iba sin peinar. No tenía el cabello largo, pero lo llevaba erizado como un personaje de Plaza Sésamo.

Me quedé inmóvil, y entonces sentí la patada: Toda la furia de aquél cabo con botas militares y piernas como jamones contra mi flaco culo adolescente. Por supuesto, aquello me sacó de mi letargo y a correr hasta la peluquería donde un hombre inmenso y rojo como un tomate me recibió con una sonrisa.

El soldado que me acompañaba transmitió el mensaje: “Que lo rapen” y se quedó a presenciar el espectáculo.

Yo, mientras tanto, balbuceaba e intenté explicar el error, pero aquel enorme peluquero ya me había puesto la mano encima y de un sólido golpe en el hombro me sentó en la silla, encendió la endemoniada máquina y la clavó en mi cuero cabelludo.

No me rapó, pero hizo algo peor: Dejó un mechón de pelo en la parte superior y me rasuró el resto de la cabeza. Al mirarme al espejo, lo primero que pensé fue: “Parezco un French Puddle”

Me ordenaron levantarme y llegué corriendo al batallón.

Fui el hazmerreír entre los otros conscriptos, en mi casa y en la universidad. Habrá sido casualidad, pero la adorable rubia con la que andaba haciendo novillos en aquél entonces no quiso volver a verme y se negó a darme una explicación.

El cabello creció rápidamente, pero jamás olvidaré aquella patada en el culo.

***

Nota: La sección flashbacks está compuesta por retazos autobiográficos del autor de este blog.

Otros Artículos Relacionados

Leave a Comment

Política de Comentarios

Previous post:

Next post: