Premios Darwin: Robando un cuchillo

by Andrés Borbón on 1 August, 2009

in Anécdotas

big_knife(1999, Utah, EU)

Muchos ladrones destacan por su brillantez, por su habilidad, por la capacidad que tienen para mantenerse fuera de la cárcel y de hacerse de un buen caudal de dinero producto de sus robos, pero no es éste el caso.

Una afamada tienda de artículos de cacería exhibía un bello cuchillo, enorme y filoso, el arma perfecta, una obra de arte que captó de inmediato la atención de un joven aspirante a ladrón.

Un buen día, el chico entró a la tienda, extrajo el cuchillo del aparador, lo encajó en la parte delantera de sus pantalones y salió corriendo como alma que lleva el diablo.

…¿he dicho ya que el cuchillo era filosísimo?

Bueno, pues con el ajetreo de la carrera, la hoja del arma comenzó a cortar el miembro del poco previsor ladrón, que terminó refugiándose en el baño de un restaurante con la ropa empapada en sangre.

Por fortuna, el cuchillo sólo le arrebató unas cuantas rebanadas superficiales. El chico se rindió, devolvió el cuchillo, no se presentaron cargos pero aprendió una buena lección: Si vas a robar un cuchillo, asegúrate de llevarte también la funda… o por lo menos no lo guardes ahí mientras corres.

Premio Darwin: Denegado

***

Los premios Darwin se otorgan a las personas lo suficientemente estúpidas como para morir en situaciones de riesgo provocadas por su poca inteligencia, pero cuya eliminación del mundo de los vivos impide que los genes de su estupidez se sigan transmitiendo.

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