Una pequeña población de Estado de Colorado en los Estados Unidos está sufriendo una inusual invasión de esos insectos a los que solemos llamar “Mariquitas” pero que en el lenguaje popular también se les conoce como “Catarinas”, “Chinitas”, “Sarantontones” y “Vaquitas de San Antonio, o de San Antón”.
Todos las conocemos: Se caracterizan por su color rojo, anaranjado o amarillo intenso con manchas negras. Son pequeñas y en la mayor parte de los lugares no se les hace daño, pues se les considera de buena suerte y matarlas,se cree, que puede traer desgracias sobre la persona que las lastima.
Los vivos colores de las mariquitas son un ejemplo del fenómeno llamado “aposematismo”, el cual las protege ya que los depredadores no las molestan pues asocian sus vivos colores con propiedades venenosas.
En el video puede verse cómo las mariquitas han tomado prácticamente por asalto la población. La reunión de estos simpáticos animales parece tener como objetivo reproducirse, aunque hasta el momento nadie parece estar seguro. Un verdadero espectáculo.
El daguerrotipo que acompaña esta entrada parece ser la única imagen conocida de Phineas Gage, un individuo que, sin proponérselo, contribuyó enormemente al desarrollo de la neurociencias en general y de la neurología en particular.
Como lo menciono en un artículo que escribí hace poco más de un año, Phineas Gage era un trabajador de los ferrocarriles que, en 1848, a consecuencia de un explosión, su cráneo fue perforado por un cilindro de metal que dañó el lóbulo frontal de su cerebro, con lo cual desarrolló cambios en el carácter y en diversas funciones cerebrales que ayudaron a entender la función de esta vital parte de nuestro cerebro.
La fotografía ha estado en posesión de los fotógrafos Jack y Beverly Wilgus durante más de 30 años, quienes pensaban que se trataba de un cazador de ballenas sosteniendo su arpón. No conocen su origen y decidieron subir la imagen a Flickr donde alguien sugirió que pudiera ser Gage.
Tal vez habrán visto videos animados con temas parecidos, además de que la anécdota no es tan novedosa, pero la realización me parece excelente, aunque el video es un poco largo para mi gusto y los creadores pudieron haber recortado algunas escenas que desde mi punto de vista están de más.
El video está en francés y los subtítulos en inglés, pero no son muchos y tampoco son indispensables para entender la historia y su desenlace. Igual pudo haber sido un corto mudo y se habría comprendido la trama a la perfección.
Los hechos suceden en un futuro tal vez no tan remoto y que refleja muchas visiones apocalípticas que convergen en la idea de que la humanidad se reducirá a unos pocos sobrevivientes viviendo como ratas en ciudades abandonadas.
Un producto de Marlies Romberg, de la Escuela de Artes de Utrecht en el cual tanto el escritorio como el monitor son de madera. Lo más sobresaliente es, tal vez, el teclado y el mouse, que también están hechos de este material.
Parece una forma de rebelarse ante el brillo y la angulosidad de los productos modernos, que hacen énfasis tanto en la modernidad a ultranza como en la pérdida de contacto con materiales más “terrenales”.
¿Hace falta decir más para demostrar que me encantó? Je, je. Por desgracia, no está en venta y es un producto único, pero eso no me quita el placer de admirarlo.
Se trata de una campaña publicitaria de Amnistía Internacional con una curiosa característica: El poster tiene una cámara que detecta cuando alguien está mirando el anuncio, y entonces la imagen cambia.
En el momento en que nadie está mirando, el hombre golpea a la mujer y cuando el observador dirige sus ojos hacia el poster, éste muestra una escena donde todo parece felicidad y armonía.
El mensaje es obvio: La violencia doméstica es, o suele ser, privada. Sucede tras las puertas cerradas de la casa y en parejas que aparentemente se llevan bien pero cuyos problemas a veces son bastante serios, al grado de la agresión física.
Me parece una excelente idea para concientizarnos sobre el problema y para animar tanto la denuncia de este crimen como la búsqueda de ayuda por parte de ambos: agredidos y agresores.
Richard Weindruch, de la Universidad de Wisconsin, ha dirigido un proyecto que lleva 20 años y cuyo principal objetivo es investigar los efectos de la restricción calórica en monos.
Se ha hablado mucho de que una dieta baja en calorías mejora la salud y aumenta las expectativas de vida, pero hasta el momento estas conclusiones se habían extraído de estudios hechos es ratas.
Weindruch y su equipo ha hecho el experimento con monos rhesus y los dividió en 2 grupos: Uno de ellos podía comer libremente y al segundo grupo se le aplicó una restricción calórica del 30%.
Y los resultados fueron sorprendentes: Tras 20 años, el 50% de los monos que comían cuanto querían estaban vivos, mientras que en el grupo de restricción calórica la supervivencia fue del 80%. Pero no sólo eso, sino que la presencia de enfermedades como diabetes, cáncer y problemas cardiovasculares se redujo a la mitad.
En cuanto a las funciones cognitivas (intelectuales) se demostró que los monos con restricción calórica tenían mejor coordinación motora, mejor memoria de trabajo y, en general, un mayor volumen cerebral en áreas críticas para la resolución de problemas.
Por desgracia, dichos estudios no han sido confirmados en humanos tanto por las implicaciones éticas que esto conlleva como porque la expectativa de vida de las personas es mucho mayor y se requerirían unos 80 años para completar un estudio de estas características.
Una excelente caricatura de David Horsey que, como siempre, sabe poner el dedo en la llaga cuando se trata de opinar sobre la vida virtual y el mundo online. Este cartón me ha encantado, no sólo por lo ácido del abordaje, sino por el triste reflejo de la realidad que se vive en el blogging.