La trepanación es un procedimiento en el cual se practica un agujero en el cráneo para liberar presión.
Es particularmente eficiente cuando hay una hemorragia dentro del cráneo, pues el aumento de presión por el sangrado puede matar a la persona y una trepanación suele salvarle la vida.
Claro, también se ha usado desde tiempos inmemoriales para expulsar a los malos espíritus, pero ésa es otra historia.
El neurofisiólogo ruso Yuri Moskalenko, quien ahora trabaja en Oxford, en el Reino Unido, cree que la trepanación puede ser la respuesta para combatir enfermedades que provocan demencia, como el Alzheimer. Basa su teoría en el hecho de que un trépano es capaz de incrementar el flujo de sangre al cerebro entre un 8 y un 10 por ciento, lo cual puede mejorar el desempeño intelectual de un individuo de forma dramática.
De hecho, es un hecho conocido que eliminando un poco de líquido cefalorraquídeo (o cerebroespinal), mejora el funcionamiento de las personas con demencia, y Moskalenko piensa que haciendo una trepanación y creando un método alterno para la salida de este líquido mejoraría el flujo cerebral y, con ello, el desempeño del cerebro, además de que podrían eliminarse ciertas toxinas cruciales en el desarrollo del Alzheimer.
Tenga razón este científico o no, resulta cuando menos irónico que, de pronto, en pleno siglo XXI, la solución a una de las enfermedades más devastadoras para la humanidad pueda resolverse con un procedimiento que hemos tachado de bárbaro, primitivo y brutal.



