Un hombre estaba cortando leña para el invierno, que se aproximaba rápidamente. Avanzaba en su trabajo con facilidad hasta que se encontró con un tronco bastante grueso. Dio un golpe de hacha, pero el tronco no se partió. El inexperto leñador, destrabó el hacha pero el tronco quedó unos metros delante de él.
En lugar de regresar el tronco al sitio inicial, el hombre dio unos pasos hacia adelante y asestó un nuevo golpe, con el mismo resultado. Repitió el procedimiento una y otra vez, hasta que llegó a la zona donde se tendía la ropa.
El leñador levantó su hacha y la descargó contra el tronco con todas sus fuerzas, pero la herramienta se atoró en una de las cuerdas y rebotó, golpeándolo en la cabeza. Tuvo fractura de cráneo, pero no murió. (Y el tronco quedó ileso, por supuesto).
Premio Darwin: Denegado (Mención Honorífica)
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Los premios Darwin se otorgan a las personas lo suficientemente estúpidas como para morir en situaciones de riesgo provocadas por su poca inteligencia, pero cuya eliminación del mundo de los vivos impide que los genes de su estupidez se sigan transmitiendo.



