Éste que ves, por Xavier Velasco (Editorial Alfaguara)

by Andrés Borbón on 23 July, 2009

in Literatura

estequevesXavier Velasco
Éste que ves
Editorial Alfaguara (2007)
ISBN: 9707708107
248 páginas
 

Cuando leí Diablo Guardián dije, como la mayoría de la gente que conozco: ¡Vaya, éste tipo es un genio! Bueno, lo dije durante las primeras tres cuartas partes del libro. Luego Velasco se pone medio… extraño, digamos. Más tarde, descubrí su página: www.fullmoontonic.com y dije: ¡Vaya, además de genio es ingenioso!

La editorial, aprovechando el gran éxito del Premio Alfaguara, comenzó a republicar las anteriores novelas de Velasco, las cuales no tuvieron ningún éxito en su momento. Me refiero a Materialismo Histérico y Luna llena en las Rocas. En la página de Velasco leí un minifragmento de Cecilia, pero no me gustó, así que tampoco leí los otros libros.

Esperé 4 largos años hasta que apareció Éste que ves y… pero bueno, vayámonos despacio. Desde que escuché las compradas alabanzas de Andrés Roemer y Kleinburg (que ni siquiera habían leído el libro) en el 40, ya comenzaba a sospechar algo. Al día siguiente (de verdad) fuí a las librerías y pregunté por él. Me dijeron que aún no llegaba, así que esperé pacientemente y, unos diez días después, vi el libro y me lo traje a casa. Lo devoré y… ¡Oh decepción!

Quien nunca haya leído un libro escrito por un adulto que intenta hablar como niño, pensará que es algo más o menos original, pero a mí me pareció una historia de lo más sobada. Para eso, mejor lean los primeros libros de José Agustín, quien lo hace realmente bien… vaya, hasta Corazón, de Amicis, es buena en ese sentido.

El niño de Velasco cae mal. Es de un autoinsight que nadie se la cree. Sabe lo que va a hacer, por qué lo va a hacer y entiende todas las consecuencias de sus actos. El personaje de Velasco se caracteriza por su falta de frescura, por su cinismo, por su brutalidad moral. Cualquiera diría que el niño va a convertirse en un asesino serial o en cualquier otro tipo de psicópata. En contraste, los pasajes donde el chamaquito describe sus amores platónicos y su terrible timidez ante la dueña de sus sonrojos son amodorrantes. Hasta aquí lo malo del libro.

Por desgracia, ya llevamos más de la mitad. Las partes finales, donde Velasco habla de la adolescencia del personaje, son divertidísimas, ágiles, entretenidas, frescas. Uno se pregunta por qué no quemó la primera parte. Con respecto al Lenguaje, me parece que Velasco trató de crear una prosa hiperminimalista (si es que el término existe). Las frases, por lo general, son anormalmente cortas, secas, carentes de fluidez. Es como un texto escrito en clave Morse. El estilo no es malo, pero la enorme economía me parece que obra en contra del ritmo en el texto. Demasiadas pausas, bruscos cambios de tema, frases de un léxico académico junto a párrafos de jerga infantil. Inconsistente. Desconcertante. Distractor.

¿Soy el único que piensa así? Échenle un ojo al blog de Xavier Murguía (Modales de mi Piel) y leerán: es como Diablo Guardián, ándale, haz de cuenta; pero sin lo visceral, lo irónico, lo vertiginoso, lo aventurado, lo obsceno. Sin Violetta, pues. Con puro Pig, sin fascinación ni contraste.

Velasco presentó su libro en el Centro Cultural San Ángel vestido con tenis y shorts y dijo que quería ver sus propios recuerdos y por eso escribió el libro. Muchos críticos piensan que más le hubiera valido ir a terapia y dejar sus recuerdos en las orejas del psicoanalista. En torno a su reciente libro, Velasco ha declarado que era un niño impopular, y que escribió el libro desde las tripas, haciéndose pedazos desde dentro. Le creo. Ha de ser muy duro, de verdad. Pobrecito.

Espero que el siguiente libro de Velasco sea escrito más desde el gozo, o desde la razón. Las tripas no se le dan muy bien.

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