Richard Weindruch, de la Universidad de Wisconsin, ha dirigido un proyecto que lleva 20 años y cuyo principal objetivo es investigar los efectos de la restricción calórica en monos.
Se ha hablado mucho de que una dieta baja en calorías mejora la salud y aumenta las expectativas de vida, pero hasta el momento estas conclusiones se habían extraído de estudios hechos es ratas.
Weindruch y su equipo ha hecho el experimento con monos rhesus y los dividió en 2 grupos: Uno de ellos podía comer libremente y al segundo grupo se le aplicó una restricción calórica del 30%.
Y los resultados fueron sorprendentes: Tras 20 años, el 50% de los monos que comían cuanto querían estaban vivos, mientras que en el grupo de restricción calórica la supervivencia fue del 80%. Pero no sólo eso, sino que la presencia de enfermedades como diabetes, cáncer y problemas cardiovasculares se redujo a la mitad.
En cuanto a las funciones cognitivas (intelectuales) se demostró que los monos con restricción calórica tenían mejor coordinación motora, mejor memoria de trabajo y, en general, un mayor volumen cerebral en áreas críticas para la resolución de problemas.
Por desgracia, dichos estudios no han sido confirmados en humanos tanto por las implicaciones éticas que esto conlleva como porque la expectativa de vida de las personas es mucho mayor y se requerirían unos 80 años para completar un estudio de estas características.



