Un producto de Marlies Romberg, de la Escuela de Artes de Utrecht en el cual tanto el escritorio como el monitor son de madera. Lo más sobresaliente es, tal vez, el teclado y el mouse, que también están hechos de este material.
Parece una forma de rebelarse ante el brillo y la angulosidad de los productos modernos, que hacen énfasis tanto en la modernidad a ultranza como en la pérdida de contacto con materiales más “terrenales”.
¿Hace falta decir más para demostrar que me encantó? Je, je. Por desgracia, no está en venta y es un producto único, pero eso no me quita el placer de admirarlo.



