Vincent Smith II trabajaba junto con otros tres empleados en una fábrica de chocolate arrojando trozos de este delicioso ingrediente en un enorme tonel giratorio cuando, inesperadamente, perdió el equilibrio y cayó dentro del chocolate derretido.
Uno de sus compañeros trató de salvarlo, y llamaron a los equipos de rescate, pero todo fue inútil, las aspas que se encontraban en el fondo del aparato y que tienen como fin mantener el chocolate en movimiento para favorecer la mezcla terminaron matándolo. El tonel tenía unos dos metros y medio de profundidad, pero el continuo movimiento, la viscosidad del chocolate y las aspas impidieron que se le rescatara a tiempo.
Una muerte dulce y trágica, sin duda.



