Si no están familiarizados con el concepto de “Deadline“, les explico un poco: Un deadline es un plazo, una fecha en la cual debemos lograr cierto objetivo, entregar algún trabajo o, en el caso de los periodistas o escritores, terminar el libro, el cuento o cualquier otro texto que deban hacer llegar al editor.
Creo que queda bastante claro, y que visto así, resulta evidente que la mayor parte de nosotros vivimos en un ecosistema de deadlines impuestas por los demás o autoimpuestas. Es parte de lo que los angloparlantes abrevian con las siglas GTD (Get Things Done) o, en español, “Hacer las cosas”, “Cumplir con los deberes”. Evidentemente para que cualquier sistema de GTD funcione, debemos establecernos deadlines. De otra forma, nos sucederá lo mismo que al desafortunado protagonista del video.
Esta curiosa fotografía, obra de Brian Solis, nos muestra a Twitter en el centro de un “Universo” (aunque yo diría que más bien es una galaxia) cuyos brazos se expanden y llegan a diversos servicios web (mediante sus respectivos intermediarios) como podrían ser: Las búsquedas (que están siendo dominadas cada vez más por esta herramienta), el manejo de las relaciones personales, el análisis social y las redes de análisis contextual, el marketing y la publicidad, las nuevas tendencias, la geolocalización y varias otras, por mencionar solamente los extremos de los brazos de esta galaxia en expansión (ver imagen a mayor tamaño).
Este es, sin duda, el sillón más veloz del mundo. Además de que está fabricado para personas realmente perezosas, que no deseen levantarse de su sillón favorito ni siquiera para ir a la cocina por algo de comer cuando ponen los anuncios en la televisión. Curiosísimo y, al mismo tiempo, divertido. Nada más hay que ver la cara del tipo para darse cuenta que lo está pasando de lo lindo con su invento.
Strahinja Raseta, un croata de 23 años, era buscado por la policía de Croacia por cargos de asesinato, así como por un espectacular robo a la oficina de correos. Para escapar de sus perseguidores, se escabulló a Serbia con intención de esconderse del largo brazo de la ley.
Los primeros días de permanencia en un lugar nuevo tienen un curso joven, es decir, robusto y amplio y son unos seis u ocho días. Pero luego, en la medida misma en que uno se "aclimata", se comienza a sentir que se abrevian; quien se interesa por la vida, o, mejor, quien desea interesarse por la vida, nota con espanto cómo los días se van convirtiendo en ligeros y furtivos, y la última semana ─de cuatro por ejemplo─ es de una rapidez y de una fugacidad inquietantes.
Hace tiempo, hice una entrada relacionada a este estudio, pero en aquél entonces había hallado sólo los resultados parciales y hoy me he topado con un reporte más completo de la investigación, que fue realizada por el profesor Trevor Cox a través de su sitio www.sound101.org. Los resultados son el producto de 1.1 millones de votos, e incluyó 34 sonidos considerados como los más desagradables, entre los cuales destacan, en primerísimo lugar, las arcadas que hace una persona el vomitar.