Personalmente, siento un poco de nostalgia por los LPs. Es cierto que la calidad del sonido ahora es mejor, pero también es diferente. El leve “scratch” de los discos de vinilo tenía su encanto, y aún un disco recién comprado tenía ese siseo (aunque fuera mínimo) que le indicaba a uno que la música salía de una cosa física, palpable, tangible.
Pero ahora que casi han desaparecido los aparatos para reproducirlos, ¿qué hacer con tantos millones de LPs? Bueno, en lugar de tirarlos a la basura hay algunos que han decidido hacer cosas más creativas con ellos.








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