
Las máquinas de escribir son instrumentos fascinantes. Las primeras que se produjeron en serie fueron las Remington, en 1873, aunque hubo algunas otras máquinas anteriores que no pasaron de ser meras curiosidades, pues en aquél entonces nadie les auguraba mucho éxito y mucha gente trabajaba de “copista”, haciendo copias a mano de documentos.
En cuanto a velocidad, es increíble constatar que el récord obtenido en una máquina mecánica no ha podido ser roto por los teclados de computadora modernos.
El récord absoluto lo tiene Stella Pajunas, con 216 palabras en un minuto (1946)
El récord de 1 hora: Margaret Hamma, con 149 palabras por minuto
El récord en un teclado de computadora: Natalie Lantos: 192 palabras por minuto (1998).
¿Por qué no ha sido batido el récord de velocidad de la máquina mecánica? Creo que tiene que ver con la “retroalimentación”. Los teclados de computadora por lo general tienen poco movimiento en las teclas (y la tendencia es que tengan cada vez menos), lo cual anula un poco el tacto como elemento de ayuda al mecanógrafo. Las máquinas mecánicas tienen teclas que se hunden profundamente, y proporcionan una mejor retroalimentación, contribuyendo a una sensación de mayor control sobre el teclado.
Link, via Microsiervos
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