Poster Boy es un artista neoyorkino que trabaja de incógnito, como muchos de los que dejan regado su trabajo en las paredes, puentes y calles de la Gran Manzana para el goce de todos y la ira de unos pocos.
La única herramienta de Poster Boy es una navaja. Apuñala, desgaja, rasga los carteles del metro de Nueva York y los reconstruye, dándoles un nuevo significado. Así, pone una mano desgarrando las hileras de los tabiques, hace crecer moco verde y pegajoso a los anuncios de jugo y reacomoda las letras para que un político pregunte qué le ha hecho él a su país.
(video, fotos y más rollo después del salto)
Lo que Poster Boy hace es ilegal: Destruye propiedad privada (los anuncios) y los transforma en piezas únicas de arte, en denuncias, en reflexiones gráficas.
Su actividad, además, es efímera: Muchos de sus trabajos no duran “vivos” ni 24 horas, pues los carteles “dañados” son reemplazados con prontitud por los anunciantes.
El único testimonio que queda son las fotografías en su página de Flickr, unos videos y la experiencia de los viajeros del subway.
¿Vale la pena? La respuesta depende de en qué lado de la realidad te encuentres.
Duración del video: 1:44 minutos



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