En cuanto a tarjetas de presentación no hay nada escrito. La imaginación es el elemento principal a la hora de diseñarlas, y no es necesario gastarse una fortuna para tener una que llame la atención, pero sí algo de originalidad y nociones de diseño. Por supuesto que no existe la tarjeta perfecta. Quienes se obsesionan con ellas pronto descubren que jamás quedarán satisfechos.
He aquí algunos ejemplos de tarjetas más o menos innovadoras:













