Hace unos días estuve en una tienda de artículos de electrónica y eché un vistazo rápido a las unidades flash… 4 GB, 8GB, y a precios realmente accesibles. Todavía recuerdo cuando compré una tarjeta CompactFlash de 1 GB a un precio equivalente a 500 dólares estadounidenses para una cámara SRL digital que recién había adquirido (la famosa Rebel, de Canon). Eso habrá sido en el 2003 ó 2004.
Y lo más ridículo es que en cuanto llegué a casa tomé una pluma y rotulé la tarjeta como The Monster!!!.
Cuando sacaba la tarjeta y la mostraba a los demás, veía sólo rostros de asombro. Ahora vería caras de burla, pero en aquél entonces era una barbaridad, y me parecía que el precio que pagué fue justo (de hecho, tenía un jugoso descuento).
Ahora, un pollo descabezado de juguete tiene 2 GB y cuesta 10 dólares.
Pero The Monster!!! siempre tendrá un lugar especial. Je, je.








