Los tatuajes científicos no son (que yo sepa) muy populares. Y dentro de ellos, mucho menos los relacionados con la evolución o la genética. Me parece curioso que alguien quiera tener un trozo de DNA, la imagen del típico Darwin simiesco o la conocida trayectoria del mono al Homo sapiens permanentemente grabados en su piel.
Pero, como dicen, en gustos se rompen géneros y he aquí algunos buenos ejemplos de estas divertidas (y muy científicas) extravagancias.








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