Esta imagen me encantó. Pertenece a un artículo que se llama Where is everyone? y cuyo tema es, principalmente, el marketing de la información. Un tema muy distinto al que deseo abordar, pero el dibujo inicia la hebra que pretendo seguir, por lo menos.
Los blogs, en el 2009, han dejado de ser meros diarios o recopilaciones personales para convertirse en poderosos medios de comunicación. Una búsqueda cualquiera en Google nos da como resultados “relevantes” casi siempre entradas de algún blog. Se da el caso de que las entradas de los blogs tienen una importancia (para Google) mayor que el de algunos medios informativos tradicionales, como versiones online de periódicos de larga trayectoria o que la misma Wikipedia.
¿Por qué?
Muy sencillo: Google es un vendedor de información, y se ha dado cuenta que el “cliente” (aquél que busca) gusta de la forma en que los blogs muestran la información: Breve, concisa, redactada en un lenguaje sencillo que frecuentemente se apoya en elementos multimedia y con una opinión por parte del autor, con quien el lector puede comunicarse, además de poder establecer contacto con otros comentaristas y opinar, preguntar o mostrar su acuerdo o desacuerdo.
¿Es de mejor calidad la información de los blogs? En general, no, pero al igual que los bocadillos en una cena, estos se consumen de una mordida, tienen buen sabor y es posible probar de muchos tipos en poco tiempo. Los medios tradicionales son el equivalente a las largas, ceremoniosas y a veces poco apetecibles comidas nutritivas, con abundancia de verduras, sopas y pesados platos fuertes.
Pero la popularidad de los blogs en los buscadores ha hecho que el terreno se vuelva altamente competido, y ello ha obligado a los redactores de los blogs a elevar la calidad del producto que ofrecen y la regularidad con que “alimentan” al gran devorador de información que es Google. Por lo mismo, han surgido blogs con calidad equivalente o superior a la de los medios tradicionales. Muchos escritores que abrevaban en los periódicos han optado por la independencia que brinda un blog, y hasta ganadores de premios Nobel como Saramago o Jelinek han abierto blogs.
Así pues, los blogs han dejado de ser terreno exclusivo de “amateurs” para convertirse en un crisol que reune al que por impulso abre un blog para contar sus experiencias del día, a aquél que pretende convertirse en un “repetidor” o “recopilador” de información y al que intenta generar un punto de vista original y diferenciado del resto.
Los blogs, sin embargo, son un quebradero de cabeza para Google, pues nacen y con la misma facilidad desaparecen. Algunos publican en “ráfagas” poco consistentes en calidad y en frecuencia y otros mantienen un ritmo constante pero de pobre perfil, limitándose a trasladar la información de un lado a otro, prácticamente sin cambios, sin ejercicio crítico y sin intención creativa pero con la regularidad que asegura a Google un flujo actualizado de notas frescas. Por desgracia, los buscadores son incapaces de reconocer la calidad de la información y mucho menos la originalidad del pensamiento que la procesa.
Pero las cosas están cambiando. La “socialización” de la información ofrece la oportunidad a los lectores de “pasar la voz” a una velocidad que Google es incapaz de seguir. Los usuarios han comenzado a aprender cómo popularizar una nota original pasando la voz en ondas que se multiplican a veces en minutos y que toman por sorpresa a Google. Así pues, herramientas como twitter, facebook o friendfeed son capaces de generar órbitas de atracción hacia notas que Google había pasado por alto, y se generan escenas que anteriormente nos hubieran parecido imposibles: El pesado gigante de Google corriendo, sin aliento y sudoroso, tras el ágil pajarillo de twitter, el alocado friendfeed o el caprichoso facebook.
¿Quién está comenzando a perder la batalla? Los grandes blogs repetidores de información, esos que publican 15 ó 20 notas diarias pero que lo hacen con la gracia de un hipopótamo bailando tap. Blogs sin una gota de originalidad, sin voz propia, sin una actitud que los destaque del resto y cuya única vocación es la comercial.
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