El quqnus es el equivalente del ave Fénix para los árabes, y que según ellos procede de la India.
Posee un pico largo con muchos agujeros, y por cada uno de estos agujeros sale una nota diferente. De ahí, se dice, procede la idea de la invención del órgano.
Cuando el Qugnus canta, su sonido es tan dulce que todos los animales se detienen a escuchar (este último aspecto recuerda el dulce canto del cisne, animal que parece tener el mismo nombre árabe que el Fénix).
Cuando están a punto de morir, el macho y la hembra hacen un montón de leña, entrechocan los picos y agitan las alas. Así se genera el fuego, que enciende el montón de leña y los consume, dejando sólo las cenizas. Luego viene la lluvia que moja las cenizas y de éstas nace un gusano que se alimenta del resto de las cenizas y pronto se convierte en un nuevo Fénix.




