Diógenes de Apolonia fue un filósofo griego que nacio en el 460 a. C. en la ciudad de Apolonia, que pertenecía a Creta. Aunque hasta el momento sólo se conservan fragmentos de su obra escrita, el dramaturgo Aristófanes lo dibuja magistralmente en su obra Las Nubes. Diógenes vivió un tiempo en Atenas enseñando y predicando, y creía que el aire era la fuente de todo lo que existe, y que todas las demás sustancias derivan de la condensación y rarefacción de este elemento escencial.
Diógenes decía que el aire poseía inteligencia: “el aire, como origen de todas las cosas es necesariamente eterno, una sustancia imperecedera, pero como alma está necesariamente dotado de consciencia”.
Resumiendo su filosofía en 4 postulados, estos quedarían como sigue:
- Todas las cosas deben ser modificaciones de un sustancia básica
- La sustancia básica contiene inteligencia divina, la cual dirige todas las cosas hacia lo mejor
- La inteligencia y la vida se deben al aire, que es la forma básica de la materia
- El aire es divino y gobierna todas las cosas; adopta formas diferentes según las variaciones de calor, movimiento, etc.
Su trabajo más importante es Sobre la naturaleza, del cual se conservan algunos fragmentos. Según Aristóteles, Diógenes era médico y se aventuró más allá de la filosofía, escribiendo un precisa anatomía sobre las venas y otros dicen que diagnosticaba las enfermedades mediante la inspección de la lengua y el color del paciente. La aparente simplicidad de sus teorías le ganó muchos enemigos, pero en su tiempo sus ideas sobre la materia constituyeron un enorme avance, contra el animismo y la mitocracia predominantes.
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—–La ´inteligencia´ del aire está en NO dejar de respirar.