El tipo de la fotografía fue víctima de un ataque zombie, pero en lugar de que le comieran el cerebro (una asquerosa costumbre de los zombies), terminó con un brazo de menos y, presto, fue al Centro de Salud más cercano (con su brazo bajo el otro brazo) donde el médico pasante de medicina en servicio social lo dejó como nuevo. Como no había suturas, usó (inteligente él), los cordones de sus zapatos y como carecía de los materiales adecuados para soldar nervios, tendones, músculos y articulaciones deshechas, empleó UHU, que nunca falla.
El paciente se recupera satisfactoriamente bajo el cercano cuidado del mencionado pasante de medicina. Sin embargo, los últimos días han sido difíciles dado que el paciente (evidentemente infectado por la perniciosa baba zombie), intenta morder al médico cada vez que éste se acerca a revisar el progreso de la intervención.




