(1985, Montana)
Dos individuos que buscaban hacer un poco de dinero decidieron recolectar cornamentas de alces del parque Yellowstone, lo cual es ilegal. Los cuernos de estos animales son valiosos, pues una libra puede valer 7 dólares y una buena cornamenta completa pesa, en ocasiones, treinta libras, así que los individuos estaban ávidos por “hacer negocios”.
Sacar los cuernos del parque fue un problema que los detuvo un tiempo, hasta que se les ocurrió que podían hacerlo mediante un bote. El río Gardiner, que atraviesa el parque, es caudaloso, pero pensaron que podrían arreglárselas y consiguieron un bote inflable. Lo que no tuvieron en cuenta fue que con el movimiento las astas no tardarían en perforar el bote, dejando a los hombres sin su cargamento y a merced de la corriente.
Uno de ellos consiguió salvarse, pero el otro no tuvo tanta suerte y se ganó, ¡cómo no! un bien merecido Premio Darwin.
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Los premios Darwin se otorgan a las personas lo suficientemente estúpidas como para morir en situaciones de riesgo provocadas por su poca inteligencia, pero cuya eliminación del mundo de los vivos impide que los genes de su estupidez se sigan transmitiendo.
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