Barack Obama, el presidente de los Estados Unidos, es un buen encestador. No sólo hablo de la pelota de basketball y del aro y la red, sino de los medios sociales, del uso que le da a la poderosísima arma que es la web.
Por supuesto que hablar de Barack Obama es hablar de un concepto, de un equipo de trabajo, de decenas de asesores, de gente que analiza cada uno de los movimientos del político. Es ingenuo pensar que todo es idea de él, y Obama sería muy tonto si todo fuera su idea, pues eso no querría decir sino que quienes lo rodean no hacen su trabajo, que no supo rodearse de las personas idóneas.
Sin embargo, llama la atención el giro que ha dado el liderazgo político en los Estados Unidos. Obama hace bromas, juega basketball frente a los demás, se deja fotografiar en situaciones cotidianas, aparentemente cándidas, hace gala de su encanto, dice chistes, baila, se ríe, tiene “ocurrencias” que rompen el protocolo y provoca aplausos y sonrisas allá donde va. Es un presidente “divertido”.
¿Eso es bueno o malo? No lo sé, pero me hace recordar con tristeza que, hace muchos años, los únicos negros que agradaban a los blancos en los Estados Unidos eran aquellos que los hacían reír, que tocaban jazz o que les servían la comida.
Pero las cosas han cambiado, ¿verdad?
Duración del video: 1:24 minutos.



