
Cada quién tiene el derecho (y la tendencia natural) de modificar su entorno para ajustarlo a sus necesidades, gustos, tendencias o caprichos. No hay ninguna ley que lo prohiba, a menos que afecte la seguridad o los intereses de los demás, y el dueño de este auto ha decidido que en lugar de volante ha de tener un timón… y está en su derecho y, de paso, nos hace reír un poco.
Yo, en lo personal, no soy un “modificador” de espacios, sino un “atiborrador”. Denme un espacio de trabajo minimalista y vuelvan unas semanas después… con trabajos hallarán el teclado (je, je, creo que exageré).









{ 3 comments }
El carro de Gilligan.
Adrian [H]:
¡Demonios! ¿Cómo no se me ocurrió eso? Está muy bueno el título. Gracias
Mira, que la gente le echa imaginación. Cuando uno ve cosas así, mira además de para el invento, para la persona que lo creó. Es como… cuando alguien comete una infracción de tráfico. Intentamos ver a ese conductor, a ver si tiene cara de idiota. En este caso, no sé que rostro ponerle a un conductor así. Tremendamente gracioso el ingenio.
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