Unas cuantas fotografías de lámparas extrañas, diferentes u “originales”. Todas me gustan, aunque si tuviera que elegir creo que me quedaría con la del cerebro. Si se trata de asustar a alguien o hacerlo pensar que se nos ha aflojado un tornillo (otro), tal vez la del colgado sería más apropiada.
Las últimas son las más perversas, tal vez, ya que los cuerpos articulados de los pedestales nos permiten ponerlas en cualquier posición que deseemos, desde posturas de sometimiento hasta…





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