Todo aquél que tenga un blog (o lo haya tenido) sabe que a veces las ideas no vienen, que por más que le damos vuelta a la web no encontramos nada digno de publicar. A esta condición puede llamársele “Bloqueo del Blogger” haciendo un paralelismo con el conocido “Bloqueo del Escritor“.
En mi caso, me cuesta trabajo comenzar un artículo, poner la primera frase. A veces la escribo cuatro, cinco o diez veces. De ahí en adelante todo parece marchar más o menos bien, pero esto no es un caso de bloqueo, más bien sería como el miedo a la página en blanco, aunque en este caso se trate de la pantalla en blanco.
No, el bloqueo del blogger tiene sus raíces, por lo general, en el perfeccionismo, en las aspiraciones (a veces infundadas) del blogger que piensa, equivocadamente, que todo lo que escriba debe estar “a la altura”.
A algunos les sucede que cuando su blog comienza a ser más o menos visitado, intentan escribir sólo contenido de gran calidad. Es como si sintieran que cada una de sus palabras va a ser sopesada, juzgada, puesta a prueba.
Esto es falso.
Bloguear debe ser como caminar. ¿Acaso cuando caminamos nos esforzamos para que cada uno de nuestros pasos sea perfecto? Pues no, ¿verdad? Y si lo hiciéramos nos veríamos bastante extraños, poco naturales, fingidos, falsos y hasta ridículos.
Todos los bloggers sabemos que algunos lectores pueden ser crueles, hipercríticos, actuar de forma sarcástica, como sabelotodos o como verdaderos energúmenos, pero la mayoría son bastante condescendientes. Nos perdonan los muchísimos errores que cometemos y, por lo general, son amables y cálidos. Muchos no escriben comentarios, pero vuelven una y otra vez para ver qué hemos escrito, y si les gusta la forma en la que presentamos la información se vuelven fieles y asiduos visitantes del blog, de la casa.
Una de las cosas que he aprendido en este tiempo es que todos escribimos basura de vez en cuando. Nadie es perfecto, y a veces ponemos un video tonto nada más porque nos hizo reír a nosotros, pero otros lo encuentran soso, o ridículo. A mí me sucede mucho que, como me encantan los gatos, pongo notas relacionadas pero que a otros les aburren. Y eso está bien. Tampoco estamos escribiendo el New York Times, ni una obra que aspire al Nobel.
Un blog es un producto humano, cotidiano, que tiene sus altas y sus bajas, que de vez en cuando brilla y a veces está un poco sombrío. A diferencia del periodismo y de otras formas de literatura, un blog es un reflejo de quien lo escribe. Los blogs son muy leídos porque los lectores sienten que hay una persona detrás de las palabras. Por supuesto que están interesados en que la información sea precisa y coherente, y que el texto esté correctamente escrito, pero la virtud de un blog radica en la cercanía entre quien pone las palabras y quien las recibe.
Y el blogger que no sabe de qué escribir no se da cuenta de que puede escribir de lo que sea. Puede escribir acerca de su incapacidad para escribir, de lo mal que lo hace sentir esto, o puede colocar una fotografía que describa su estado de ánimo y acompañarla de un par de frases. Lo que sea. Un blog lo permite todo, menos el perfeccionismo, que es el veneno de un blogger. No digo que no debamos esforzarnos por mejorar, pero nadie aprende sin equivocarse, y en un blog los errores son cosa de todos los días.
El peor blogger es aquél que se toma a sí mismo demasiado en serio, o el que tiene lástima de sí mismo. Ambos extremos son detestables, y hay muchos ejemplos. También es aborrecible el que sube a su torre y predica “su verdad” a todo pulmón, creyendo que los demás tienen la obligación de escucharlo.
¿Y el mejor blogger? El mejor blogger es el que trata de aprender todos los días, el que se ríe de sus errores y el que escucha a los demás.
¿Y el mejor lector? El mejor lector es el que nos lee, y punto.
Tagged as:
Blogueradas