Seguro que si Salvador Dalí hubiese pintado este reloj, habría vomitado antes, durante o después de pintarlo (probablemente en los tres casos). Basta echarle un vistazo para sentir cómo el almuerzo lucha por abrirse paso hacia el mundo exterior.
Deberían venderlo junto con un paquete de esas prácticas bolsitas para el vómito que hay en los aviones. Recuerdo que alguna vez, en un vuelo, un niño comenzó a vomitar y una chica sentada dos asientos más allá lo imitó. Yo estuve a punto de usar mi bolsita… pero me estoy saliendo del tema.
Este “tributo” a Dalí puede ser comprado en Gasgetshop por la módica cantidad de 9.99 libras (14.6 dólares) y si son personas malintencionadas y crueles, podrían regalárselo a su peor enemigo (eso incluye a la suegra).
La peor combinación posible: Estar ebrio (borracho, alcoholizado) y que alguien nos esté grabando con una cámara de video. No creo que haya algo peor que esto para la autoestima. Si no me creen, échenle un ojo a esta curiosa recopilación de videos. No creo haber estado jamás TAN borracho, pero tal vez es porque no lo recuerdo. Je, je. Por lo menos, no protagonizo ningun video de este tipo en YouTube, lo cual me llena de tranquilidad.
Un reciente artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of USA, demuestra que los niños que han sufrido maltrato físico o psicológico en la infancia, o que han sido objeto de descuido en la crianza, tienen menores niveles de anticuerpos contra enfermedades comunes (en este caso contra el herpesvirus simple tipo 1) en la edad adulta.
Ello sugiere que las consecuencias del maltrato se extienden mucho más allá del mismo, y que éste afecta la salud general del individuo, aún cuando sus condiciones de vida mejoren, haciéndolos susceptibles a enfermar y favoreciendo, probablemente, la aparición de otros padecimientos ligados a la inmunidad, como el cáncer.
Todo esto, además de las huellas psicológicas que deja el maltrato, y que persisten y modifican toda su vida.
El maltrato infantil es un crimen cuyas huellas no se borran jamás.
La fotografía corresponde a un mapa del universo, tomando en cuenta la información que se tiene hasta el momento y que incluye 110,256 galaxias, las más lejanas ubicadas a más de 2,000 millones de años luz de nuestro planeta.
Cada punto es una galaxia.
El proyecto se llama 6dF Galaxy Survey y muestra la forma en que se agrupan las galaxias (desde la perspectiva terrestre, claro está). Evidentemente, la densidad es mayor en el centro (donde estamos nosotros) y se va “diluyendo” en los extremos por falta de información o de sensibilidad en los instrumentos usados para elaborar el mapa.
Es curioso ponerse a pensar que también es un mapa del tiempo, con una diferencia de 2,000 millones de años entre el centro y su periferia. Así pues, el centro es el presente y los extremos el pasado. Si, mágicamente, pudiéramos trasladarnos a la parte más alejada y miráramos hacia la Tierra con instrumentos lo suficientemente potentes, veríamos cómo era hace 2 mil millones de años y al ver los primeros seres que poblaron el planeta concluiríamos que la Tierra es un lugar con formas de vida primitivas, no inteligentes.
Lo más sorprendente de este video es, sin duda, la perseverancia (obcecación, diría yo) de esta chica en subir las atestadas escaleras eléctricas contra la corriente. Su determinación es envidiable, aunque me pregunto si su inteligencia será normal o si esa terquedad será el resultado de alguna deficiencia.
Climatólogos rusos y alemanes han dado con una explicación sorprendente sobre las posibles causas de la extinción más importante de vida terrestre que ha experimentado el planeta.
Hace 250 millones de años, pereció el 90% de toda la vida marina, 60% de los reptiles, 30% de los insectos y casi todas las plantas terrestres. Las explicaciones que se habían dado incluían erupciones volcánicas, choques de meteoritos o la liberación marina de metano. Sin embargo, al analizar las emisiones de algunos mares salados, han encontrado que en aquella época pudieron darse las condiciones para que se liberara suficiente cloro en forma de gas como para producir la muerte de animales y plantas, provocando reacciones en cadena de enormes magnitudes.
Estos científicos también han mencionado que el rango de evaporación de los lagos salados modernos se incrementará con el calentamiento del planeta y aunque no esperan otro evento semejante al que ocurrió hace 250 millones de años, su efecto puede estar subestimado en la actualidad.
Si están de humor para leer algo realmente divertido, dénse una vuelta por Oveja Descarriada, donde Monse (MnS) ha publicado 10 reglas para ser una buena madre. Hilarante y muy inteligente lista, acorde a nuestros tiempos.
Nota: En realidad el título que le puso Monse es: Seré la mejor madre, pero da igual.