Si eres de los (las) que se preocupan por causar una buena impresión a los invitados, nada mejor que estos artículos para el baño que simulan la escena de un crimen. Primero, tenemos el tapete para baño sangriento, con huellas de pisadas y salpicaduras rojo brillante (el homicidio acaba de ser cometido, eso es obvio) y, en segundo lugar, está la cortina para baño con manchas de sangre, tal y como si alguien acabara de ser apuñalado y hubiera apoyado las manos sobre la cortina, deslizándose hacia el suelo de la bañera.
Hay dos posibilidades: Tus invitados son igual de perversos que tú y quedarán encantados con la nueva decoración del baño o… saldrán corriendo de tu casa y llamarán a la policía.
Evidentemente, recuerdan mucho a Psicosis, la película Hitchcock, ¿no?
En alguna ocasión ya había hablado de Lyuba, la bebé de mamut congelada que fue encontrada en Siberia en el 2007 e incluso puse un video, pero ahora National Geographic ha hecho un documental sobre el descubrimiento de este especimen, el mejor preservado en la historia, del cual les presento el inicio, que narra cómo fue hallada.
Luyba tenía un mes de edad cuando murió por causas desconocidas, y estuvo congelada durante 40,000 años hasta que fue descubierta por un pescador que tuvo el buen tino de dar aviso a las autoridades, proveyendo a las hombres de ciencia con un material valiosísimo para estudiar esta especie extinta, dado que su estado de conservación es casi perfecto.
(foto: Zhao Liang, en el centro, vestido de traje)
Zhao Liang ha desbancado a su compatriota Bao Xishun como el hombre más alto del mundo.
Xishun, de 57 años, quien hasta el momento ostentaba el título del hombre más alto, mide 2 .36 metros, mientras que una reciente medición en un hospital de Tianjin, en China, demostró que Zhao Liang mide 10 centímetros más (2.46 metros).
Liang tiene 27 años de edad y se dedicaba a jugar basquetbol, pero una lesión en una rodilla cortó sus aspiraciones deportivas. Ahora trabaja para un circo, haciendo trucos de magia, tocando el saxofón y la flauta.
-Señor Cónsul, ¿os habéis enterado? ¡Unos compatriotas vuestros han pasado a manteles a tres reverendos capuchinos que sembraban la fe en una de esas tierras vuestras, olvidadas de Dios!
-Sí me he enterado y estoy confundido. El nivel de vida de los colombianos había subido mucho en los últimos años y me siento apenado por ellos. Nunca pensé que mis compatriotas tuvieran que volver a comer viandas innobles, alimentos fétidos… ¡nunca!
-Entonces, Señor Cónsul, ¡aceptáis que en Colombia, vuestra patria, se practica la antropofagia?
-No podría decir que no, sin faltar a la verdad. Pero hoy, ya no tanto. Yo mismo, cuando niño, fui antropófago. Probé carne de infante: tierna, delicada y de mucho alimento; con salsa de manzana queda riquísima. Sin embargo, la de los niños muy pequeños, de pecho, no es lo mismo. Por mucho que se le adobe siempre queda sabiendo a caca. ¡No se las recomiendo, amigos!
-¡Qué horror, señor Cónsul. Y vos que parecíais una persona decente! Decidnos: ¿habéis comido misionero también?
El zorro camina despacio, tratando de producir el menor ruido posible para no alertar a su presa. Se detiene, fija la mirada en un punto, enfoca las orejas para ubicar al milímetro la localización de la víctima y, de pronto, da un salto en el aire y se zambuye en la nieve. Unos segundos después… lo ha conseguido.