Un serbio llamado Zoran Bulatovic, el líder de un grupo de trabajadores en la fábrica textil Raska Holdin, en Novi Pazar, en el sudoeste de Serbia, tomó un hacha y cortó la mayor parte de su meñique izquierdo y después se lo comió ante la vista de todos.
Esto fue debido a que la fábrica, que alguna vez fue muy importante y tuvo una plantilla de hasta 4,000 trabajadores, ha pasado por tiempos difíciles y dejó de pagar a los empleados, de los cuales quedan solamente unos 100. Algunos de ellos no han percibido su sueldo desde hace años.
Bulatovic dijo que esto fue para demostrarles a las autoridades lo desesperados que están, pues nadie tiene qué comer. La fábrica es del gobierno serbio, y ante la “inusual” protesta de Bulatovic, le han pedido que cese en las mutilaciones (ya que planeaba cortar más partes de su cuerpo) hasta que hallen una vía para solucionar la situación.









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Ups…¿¿A grandes males, grandes remmedios??
triste, pero mas impactante -y al parecer efectivo- que las famosas huelgas.
Emy:
Pues parece que sí. Je, je. La desesperación lleva a la gente a cometer grandes locuras.
Yo recuerdo que en clase de ética se dijo que atentar contra la integridad física de uno mismo (como con una huelga de hambre o, en este caso una automutilación) solo se justificaba si aquello por lo que se pugna es igual de valioso.
Es bastante grave que estén así de desesperados y más vale que actuén pronto esas autoridades y de manera eficiente en lugar de que les digan: “ni madres, su lechita y a dormir”
sería causa de una explosión de violencia y sería una cosa terrible
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