El zorro camina despacio, tratando de producir el menor ruido posible para no alertar a su presa. Se detiene, fija la mirada en un punto, enfoca las orejas para ubicar al milímetro la localización de la víctima y, de pronto, da un salto en el aire y se zambuye en la nieve. Unos segundos después… lo ha conseguido.
Impresionante.
Duración del video: 58 segundos



