
Seguro que si Salvador Dalí hubiese pintado este reloj, habría vomitado antes, durante o después de pintarlo (probablemente en los tres casos). Basta echarle un vistazo para sentir cómo el almuerzo lucha por abrirse paso hacia el mundo exterior.
Deberían venderlo junto con un paquete de esas prácticas bolsitas para el vómito que hay en los aviones. Recuerdo que alguna vez, en un vuelo, un niño comenzó a vomitar y una chica sentada dos asientos más allá lo imitó. Yo estuve a punto de usar mi bolsita… pero me estoy saliendo del tema.
Este “tributo” a Dalí puede ser comprado en Gasgetshop por la módica cantidad de 9.99 libras (14.6 dólares) y si son personas malintencionadas y crueles, podrían regalárselo a su peor enemigo (eso incluye a la suegra).
via technabob



